Fiordos a las puertas de la ciudad, universidades sin tasas de matrícula y uno de los costes de vida más altos de Europa.
Oslo combina vida de capital, naturaleza a un paso (bosques y fiordos accesibles en transporte público) y una oferta universitaria amplia. Bergen, rodeada de montañas, ofrece un ambiente más pequeño y muy orientado a la naturaleza. Trondheim, con una de las mejores universidades técnicas de Europa, es la opción habitual para carreras de ingeniería.
Las residencias estudiantiles gestionadas por fundaciones como SiO (en Oslo) o Sammen (en Bergen) son la opción más usada y accesible en precio comparada con el mercado privado noruego, que es caro. Conviene solicitar plaza en cuanto se confirma la admisión, ya que la demanda supera a la oferta en las ciudades grandes.
Noruega es cara, pero su naturaleza está literalmente a la vuelta de la esquina y la calidad de vida es muy alta.